Esta es la tierra donde vivo. Es una tierra fantástica, de cañaveral, machete y zafra, de Quetzacoalt, Ochún y Cristo, de inquisición, dictadura, corrupción y salsa. Un lugar que baila al son de tambores. Donde todos los instrumentos se amalgaman para tocar una sola nota, única, irrepetible. Que suena como el andar de tantos héroes anónimos. El son de un pueblo que lleva el calor en la sangre y el cariño en las manos. Donde se llora a los muertos a lágrima viva y los vivos beben hasta morirse. Donde es imposible sentirse extranjero.
Aquí estoy, entre Macondo y Comala con mi Mar Caribe y mi Cruz del Sur. En el lugar de la risa más sincera y el sexo más ardiente. Así pues, aunque importamos Prozac exportamos cocaína. A pesar de la Coca-Cola aún se toma agua de pipa y sonará Britney Spears pero nos sobra Fito Páez, Héctor Lavoe y Chico Buarque. Globalicémonos pues pero con dignidad. Somos dueños de un secreto ancestral, de selva tropical y mirada perdida en la distancia.
Dejen que el mundo se vuelva una isla global. Por aquí se seguirá jugando fútbol con los pies delcazos y es que ser de esta región es más una sensación que otra cosa. De beso en medio del carnaval, de resaca al día siguiente, de secuestrado en la selva, de cacao, de banano, de yuca, de embarazo precoz, de zamba, de merengue, de tango, de moneda devaluada, de amistad profunda, de cuentos de la abuela, de oficina pública, de huracanes y de olas sobre la arena. Conserven la esencia.
En problemas estamos sobregirados y aunque no se me escapan algunas ideas hoy no pretendo arreglar el mundo. Hoy lo quiero así. Manchado, apasionado y por momentos…feliz.
Aquí estoy, entre Macondo y Comala con mi Mar Caribe y mi Cruz del Sur. En el lugar de la risa más sincera y el sexo más ardiente. Así pues, aunque importamos Prozac exportamos cocaína. A pesar de la Coca-Cola aún se toma agua de pipa y sonará Britney Spears pero nos sobra Fito Páez, Héctor Lavoe y Chico Buarque. Globalicémonos pues pero con dignidad. Somos dueños de un secreto ancestral, de selva tropical y mirada perdida en la distancia.
Dejen que el mundo se vuelva una isla global. Por aquí se seguirá jugando fútbol con los pies delcazos y es que ser de esta región es más una sensación que otra cosa. De beso en medio del carnaval, de resaca al día siguiente, de secuestrado en la selva, de cacao, de banano, de yuca, de embarazo precoz, de zamba, de merengue, de tango, de moneda devaluada, de amistad profunda, de cuentos de la abuela, de oficina pública, de huracanes y de olas sobre la arena. Conserven la esencia.
En problemas estamos sobregirados y aunque no se me escapan algunas ideas hoy no pretendo arreglar el mundo. Hoy lo quiero así. Manchado, apasionado y por momentos…feliz.
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